Agunsa advierte sobre riesgos sísmicos no transparentados en base licitatoria para concesión del Puerto de Valparaíso

PORTAL PORTUARIO – En una reciente presentación ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), Agencias Universales S.A. (Agunsa) sostuvo que el Espigón del Puerto de Valparaíso opera fuera de norma sísmica y con su vida útil excedida. La firma advirtió que las bases de la licitación conjunta de los terminales 1 y 2 -impulsada por la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV)– presentan asimetrías de información e indefinición de riesgos, factores que podrían desincentivar la participación de interesados y poner en riesgo el proceso de adjudicación.

En línea con lo expuesto ante el TDLC por el abogado representante de Agunsa, Andrés Rioseco López, diversos estudios técnicos -elaborados entre 1993 y 2013- habrían advertido sobre vulnerabilidades estructurales frente a eventos sísmicos de gran magnitud, identificando criterios de diseño con vida útil superada, deficiencias que situaban ciertas estructuras fuera de norma (incluso antes del terremoto de 2010) y proyecciones de daños severos ante futuros eventos telúricos, antecedentes que, según sostiene la compañía, no han sido debidamente formalizados en el expediente de licitación.

La preocupación central expuesta por Agunsa en su entrega de antecedentes al TDLC, radica en la asimetría de información y en la transferencia irrestricta de riesgos financieros derivados del esquema contractual de las bases. Según el texto, el régimen previsto obliga al futuro concesionario a asumir simultáneamente el costo de reparación, la pérdida de ingresos por paralización y la continuidad del canon anual (salvo que la pérdida operativa supere el 33%).

“Lo que se pide es aclarar la información, hacerla más transparente y asegurar que los interesados en participar cuenten con todos los antecedentes necesarios para evaluar adecuadamente la licitación, porque lo que consta en los antecedentes públicos es que, al menos, el Espigón de Valparaíso cumplió su vida útil con resistencia sísmica”, sostuvo Rioseco en la audiencia pública ante el TDLC.

“Por lo tanto, eso genera un riesgo razonablemente relevante, considerando que el último terremoto de gran magnitud ocurrió hace tiempo y que, durante los próximos 30 años, aumentará la probabilidad de que esta infraestructura quede fuera de operación. Las consecuencias de ese escenario deben incorporarse en la evaluación, ya que podrían afectar la participación en la licitación”, agregó.

A fin de cautelar la transparencia, la igualdad de los oferentes y la predictibilidad económica del proceso de licitación, Agunsa -cuya filial Terminal Portuario Valparaíso (TPV) es el actual concesionario del Terminal 2 (Espigón)- solicitó formalmente al TDLC que ordene a la EPV incorporar modificaciones a los pliegos de condiciones.

En lo específico, la firma busca que la estatal portuaria entregue un listado actualizado de los activos con su valor de reposición vigente, informes estructurales aptos para cotizar coberturas reales ante las aseguradoras y la confección de un “Acta Técnica de Condición Estructural y Sísmica de Línea Base”.

Asimismo, Agunsa pide que las bases definan explícitamente qué modalidad de seguro se aplicará y cómo se abordará contractualmente la posibilidad de que el mercado asegurador internacional limite o rechace la cobertura debido a los daños preexistentes.

Cabe recordar que el TDLC inició este procedimiento no contencioso en noviembre de 2024, a solicitud de la EPV, con el fin de analizar las bases de la licitación para la operación conjunta de los terminales 1 y 2 del Puerto de Valparaíso. En este contexto, el tribunal deberá establecer las condiciones y resguardos de libre competencia que regirán el proceso.

La etapa constituye, además, la continuidad del diálogo ciudadano que se dio tras el fracaso de la licitación original de Terminal 2 del Puerto de Valparaíso, cuyo concesionario Terminal Cerros de Valparaíso abandonó debido a la demora en la obtención de Resolución de Calificación Ambiental (RCA), licencia que -finalmente- quedó en manos de la EPV y posteriormente fue parcialmente suspendida, obligando a desarrollar un nuevo procedimiento complementario al anterior.

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Fuente: Portal Portuario, Miércoles 10 de Junio de 2026

PORTAL PORTUARIO – En una reciente presentación ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), Agencias Universales S.A. (Agunsa) sostuvo que el Espigón del Puerto de Valparaíso opera fuera de norma sísmica y con su vida útil excedida. La firma advirtió que las bases de la licitación conjunta de los terminales 1 y 2 -impulsada por la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV)– presentan asimetrías de información e indefinición de riesgos, factores que podrían desincentivar la participación de interesados y poner en riesgo el proceso de adjudicación.

En línea con lo expuesto ante el TDLC por el abogado representante de Agunsa, Andrés Rioseco López, diversos estudios técnicos -elaborados entre 1993 y 2013- habrían advertido sobre vulnerabilidades estructurales frente a eventos sísmicos de gran magnitud, identificando criterios de diseño con vida útil superada, deficiencias que situaban ciertas estructuras fuera de norma (incluso antes del terremoto de 2010) y proyecciones de daños severos ante futuros eventos telúricos, antecedentes que, según sostiene la compañía, no han sido debidamente formalizados en el expediente de licitación.

La preocupación central expuesta por Agunsa en su entrega de antecedentes al TDLC, radica en la asimetría de información y en la transferencia irrestricta de riesgos financieros derivados del esquema contractual de las bases. Según el texto, el régimen previsto obliga al futuro concesionario a asumir simultáneamente el costo de reparación, la pérdida de ingresos por paralización y la continuidad del canon anual (salvo que la pérdida operativa supere el 33%).

“Lo que se pide es aclarar la información, hacerla más transparente y asegurar que los interesados en participar cuenten con todos los antecedentes necesarios para evaluar adecuadamente la licitación, porque lo que consta en los antecedentes públicos es que, al menos, el Espigón de Valparaíso cumplió su vida útil con resistencia sísmica”, sostuvo Rioseco en la audiencia pública ante el TDLC.

“Por lo tanto, eso genera un riesgo razonablemente relevante, considerando que el último terremoto de gran magnitud ocurrió hace tiempo y que, durante los próximos 30 años, aumentará la probabilidad de que esta infraestructura quede fuera de operación. Las consecuencias de ese escenario deben incorporarse en la evaluación, ya que podrían afectar la participación en la licitación”, agregó.

A fin de cautelar la transparencia, la igualdad de los oferentes y la predictibilidad económica del proceso de licitación, Agunsa -cuya filial Terminal Portuario Valparaíso (TPV) es el actual concesionario del Terminal 2 (Espigón)- solicitó formalmente al TDLC que ordene a la EPV incorporar modificaciones a los pliegos de condiciones.

En lo específico, la firma busca que la estatal portuaria entregue un listado actualizado de los activos con su valor de reposición vigente, informes estructurales aptos para cotizar coberturas reales ante las aseguradoras y la confección de un “Acta Técnica de Condición Estructural y Sísmica de Línea Base”.

Asimismo, Agunsa pide que las bases definan explícitamente qué modalidad de seguro se aplicará y cómo se abordará contractualmente la posibilidad de que el mercado asegurador internacional limite o rechace la cobertura debido a los daños preexistentes.

Cabe recordar que el TDLC inició este procedimiento no contencioso en noviembre de 2024, a solicitud de la EPV, con el fin de analizar las bases de la licitación para la operación conjunta de los terminales 1 y 2 del Puerto de Valparaíso. En este contexto, el tribunal deberá establecer las condiciones y resguardos de libre competencia que regirán el proceso.

La etapa constituye, además, la continuidad del diálogo ciudadano que se dio tras el fracaso de la licitación original de Terminal 2 del Puerto de Valparaíso, cuyo concesionario Terminal Cerros de Valparaíso abandonó debido a la demora en la obtención de Resolución de Calificación Ambiental (RCA), licencia que -finalmente- quedó en manos de la EPV y posteriormente fue parcialmente suspendida, obligando a desarrollar un nuevo procedimiento complementario al anterior.

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Fuente: Portal Portuario, Miércoles 10 de Junio de 2026

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