REDIMIN – Chile reforzó su agenda de integración energética con Argentina y otros países del Cono Sur, colocando en el centro de la discusión tres ámbitos con impacto directo sobre la industria minera: interconexión eléctrica, acceso al gas de Vaca Muerta y desarrollo de infraestructura regional para sostener nuevas inversiones.
La ministra de Energía, Ximena Rincón, participó este 13 de agosto en Buenos Aires en la X Mesa de Diálogo del Sistema de Integración Energética de los Países del Cono Sur, SIESUR, instancia en la que también estuvieron representados Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil y Paraguay.
La reunión permitió revisar estudios técnicos desarrollados durante 2025 y 2026, analizar proyectos de infraestructura considerados necesarios para aumentar los intercambios eléctricos y definir las principales líneas de trabajo que orientarán la cooperación durante el periodo 2026-2027.
Para Chile, la discusión trasciende el suministro energético convencional. La estrategia está vinculada con la posibilidad de utilizar infraestructura existente y futura para profundizar el comercio energético bilateral y crear condiciones de suministro más competitivas para industrias intensivas en electricidad y combustibles, entre ellas la minería.
Electricidad chilena para la minería argentina
Uno de los ejes que Chile y Argentina mantienen sobre la mesa es avanzar hacia una mayor interconexión eléctrica que permita aprovechar excedentes de generación renovable chilena y abastecer demanda industrial al otro lado de la cordillera.
La fórmula adquiere relevancia por el crecimiento esperado de la actividad minera argentina, especialmente en provincias cordilleranas donde avanzan proyectos de cobre y litio con elevados requerimientos energéticos.
La expansión de la minería de cobre en Argentina plantea un desafío de infraestructura que va más allá de caminos, puertos y líneas ferroviarias. Una operación cuprífera de gran escala requiere suministro eléctrico permanente y competitivo, mientras los proyectos de litio necesitan energía para plantas de procesamiento, bombeo, campamentos y sistemas auxiliares.
En ese escenario, la capacidad renovable instalada en el norte de Chile aparece como una alternativa que podría integrarse gradualmente a un mercado energético transfronterizo, siempre sujeto a las inversiones, regulaciones y obras de transmisión necesarias.
La iniciativa también permitiría utilizar de manera más eficiente recursos renovables disponibles en determinadas horas del sistema chileno, especialmente generación solar, abriendo un potencial mercado industrial adicional en Argentina.
No existe todavía un cronograma definitivo para una interconexión de mayor escala asociada específicamente a la minería, pero ambos gobiernos mantienen el tema dentro de su agenda bilateral de integración.
Vaca Muerta busca ampliar su salida hacia el Pacífico
El segundo componente estratégico está relacionado con Vaca Muerta, uno de los principales desarrollos de hidrocarburos no convencionales de Argentina.
Chile y Argentina vienen trabajando en alternativas para incrementar las exportaciones de gas argentino utilizando infraestructura chilena y, eventualmente, facilitar una salida hacia mercados del Pacífico.
La relación energética entre ambos países ya cuenta con una base de infraestructura construida durante décadas anteriores, particularmente gasoductos que cruzan la cordillera. La expansión de la producción de Vaca Muerta ha vuelto a poner esos activos en el centro de una estrategia regional de abastecimiento y comercio energético.
Para Chile, una mayor disponibilidad de gas argentino puede aportar flexibilidad a su sistema eléctrico, especialmente como respaldo de una matriz donde aumenta la participación de energías renovables variables.
Ese respaldo resulta relevante para la minería chilena, uno de los mayores consumidores eléctricos del país y una actividad que necesita continuidad operacional durante las 24 horas.
El gas natural también puede desempeñar un papel dentro del proceso de transición energética mientras avanza el desarrollo de almacenamiento, transmisión y nuevas tecnologías capaces de gestionar una participación creciente de generación solar y eólica.
A nivel bilateral, el objetivo planteado por ambos países incluye explorar una expansión de las exportaciones provenientes de Vaca Muerta hacia el Pacífico utilizando infraestructura localizada en Chile.
La posibilidad abre una discusión de mayor escala sobre terminales, capacidad de transporte, contratos y nuevas inversiones destinadas a convertir la relación energética entre ambos países en una plataforma regional.
SIESUR pone el foco en infraestructura
La reunión desarrollada en Buenos Aires no estuvo limitada a la relación Chile-Argentina.
El encuentro de SIESUR abordó mecanismos para fortalecer la integración entre los sistemas energéticos del Cono Sur y revisó proyectos de expansión de infraestructura considerados críticos para aumentar los intercambios eléctricos.
Durante la jornada también fueron abordadas experiencias de integración energética existentes en América Latina, entre ellas SIESUR, SINEA, SIEPAC y Arco Norte.
La discusión refleja un cambio de enfoque en la política energética regional. La integración ya no se concentra exclusivamente en contratos bilaterales de suministro, sino en la construcción de sistemas capaces de intercambiar electricidad, combustibles y eventualmente nuevas fuentes energéticas bajo una lógica regional.
Para la minería, esa evolución es especialmente significativa.
Los nuevos proyectos de cobre, litio y otros minerales críticos que avanzan en Sudamérica estarán condicionados por la disponibilidad de energía competitiva, infraestructura eléctrica y capacidad de transmisión. Una integración regional más profunda podría ampliar las alternativas de suministro y reducir restricciones asociadas a sistemas nacionales aislados.
Hidrógeno verde y cadenas de valor
La agenda chilena también incorporó conversaciones con Uruguay en materias relacionadas con hidrógeno verde, innovación, financiamiento, capital humano y cadenas de valor asociadas a la transición energética.
El hidrógeno continúa formando parte de las estrategias energéticas de varios países de la región, aunque su desarrollo comercial enfrenta desafíos asociados a costos, demanda, infraestructura y financiamiento.
Para Chile, su eventual incorporación industrial mantiene una relación directa con sectores intensivos en energía como la minería, donde existe interés por reducir emisiones asociadas al transporte pesado, procesos térmicos y producción de insumos.
La cooperación regional podría facilitar el desarrollo de estándares, tecnologías y mercados de mayor escala, aunque actualmente buena parte de los proyectos se encuentra todavía en etapas de evaluación o desarrollo.
La minería entra en la ecuación energética regional
La agenda Chile-Argentina muestra que la integración energética comienza a conectarse directamente con el nuevo ciclo de inversiones mineras del Cono Sur.
Argentina busca desarrollar una cartera creciente de proyectos de cobre y litio, mientras Chile dispone de infraestructura energética, capacidad renovable y acceso al Pacífico que podrían complementar ese crecimiento.
A su vez, Chile observa en Vaca Muerta una fuente de suministro capaz de aumentar la flexibilidad energética y reforzar la seguridad del sistema durante la expansión de las energías renovables.
El desafío será transformar las conversaciones técnicas y políticas en infraestructura concreta.
Interconexiones eléctricas, ampliaciones de redes, capacidad de transporte de gas y nuevos contratos requieren inversiones de largo plazo, coordinación regulatoria y señales económicas que permitan justificar los proyectos.
El programa de trabajo de SIESUR para 2026-2027 será una de las instancias donde continuará esa discusión.
Para la minería sudamericana, el resultado puede ser relevante. El desarrollo de las nuevas provincias de cobre y litio dependerá cada vez más de sistemas energéticos capaces de cruzar fronteras, aprovechar excedentes renovables y movilizar infraestructura a escala regional, convirtiendo a la energía en una pieza central de la competencia por nuevas inversiones mineras.
Fuente: Redmin, Jueves 13 de Agosto de 2026





