EL TERMÓMETRO – En materia de transporte público Chile tiene dos realidades muy distintas, Santiago y el resto del país. En la última edición del Índice IESE Cities in Motion (ICIM) 2024, Santiago de Chile fue coronada como la ciudad más inteligente de América Latina, ubicándose en el puesto 91 a nivel mundial. En este prestigioso ranking, elaborado por el Centro de Globalización y Estrategia del IESE de España. Este índice que considera 9 
Considerando además, los 27.000 taxis básicos, 11.000 taxis colectivos y una red de ciclovías, arriendo de bicicletas y alto porcentaje de bicicletas por hogar, que son factores que se consideran en este índice hacen de Santiago un referente en Latinoamérica. Sin embargo, este logro tiene cierta fragilidad ya que según los medios de prensa, al menos tres operadores de las siete líneas de buses con que cuenta el sistema, enfrentan serios problemas financieros, con márgenes operacionales negativos y desde hace más de un año están perdiendo alrededor de $ 1.000 millones mensuales y con una evasión que se ubica en la actualidad por debajo del 40%, y el año pasado en monto de la evasión fue demás de más de 1.000 millones de dólares, considerando una tarifa que no lograr cubrir los costos de operación de los distintos operadores. Por lo cual es importante abordar de manera urgente esta situación para mantener y mejorar este sistema de que beneficia a millones de Santiaguinos.
Sin embargo, la deuda con el transporte público de regiones es grande, aunque en las últimas administraciones se ha comenzado a enfrentar esta desigualdad con la capital. Se han incorporado formas básicas de regulación en varias ciudades del país, se ha comenzado a medir las variables de calidad y se está impulsando mecanismos para renovar la flota e incorporar buses eléctricos, por ejemplo 40 buses eléctricos en Antofagasta,10 en Rancagua y otros en proyectos como en La Serena, Coquimbo, Ovalle, Tiltil, Lota , Osorno y Copiapó . Pero todavía falta por hacer para mejorar la calidad de los servicios de transporte público en regiones, como por ejemplo, aumentar la intermodalidad mediante un mejoramiento de la infraestructura, como vías elevadas, tranvías, ciclovías, pasos peatonales, etc., como también mejorar la accesibilidad con una modalidad inclusiva, así como la seguridad vial que prioricen a los peatones y las bicicletas, de tal manera que se produzca una equidad para los habitantes de las regiones en los servicios de transportes públicos con servicios equivalentes a los de la ciudad de Santiago, mejorando así su la calidad de vida y avanzar hacia ciudades cada vez más inteligentes y que sean referentes latinoamericanos como lo es la ciudad de Santiago.
Fuente: El Termómetro, Lunes 24 de Junio de 2024